Vender un coche resulta mucho más sencillo cuando los papeles están en orden. Reunir la documentación antes de empezar ahorra tiempo y transmite seriedad a quien va a comprarlo.
Lo básico es el permiso de circulación y la ficha técnica con la ITV, además del documento de identidad del titular. Si el coche tiene una financiación pendiente o alguna carga, conviene saberlo desde el primer momento, porque habrá que resolverlo para poder transmitirlo.
También suman valor el libro de mantenimiento, las facturas de las reparaciones y revisiones, el manual del vehículo y el segundo juego de llaves. Son detalles que demuestran cómo se ha cuidado el coche y que un comprador profesional tiene muy en cuenta.
Si falta algún documento, lo mejor es decirlo cuanto antes. En la mayoría de los casos tiene solución, pero conocerlo desde el principio evita retrasos cuando llega el momento de cerrar la operación y entregar el vehículo.

