Cuando un coche se vende a distancia, las fotografías hacen el trabajo que antes hacía la visita. Unas buenas imágenes generan confianza y ayudan a que los compradores valoren el vehículo con precisión.
Lo ideal es fotografiarlo de día, con luz natural y en un lugar despejado. Conviene sacar el exterior completo desde los cuatro ángulos, además del frontal, la trasera y los laterales. Dentro, los asientos, el salpicadero, el maletero y el cuadro de instrumentos con el motor en marcha, donde se vean los kilómetros y los testigos encendidos.
Tan importante como enseñar lo bueno es enseñar lo malo. Un arañazo, una abolladura o un desgaste fotografiados de cerca no restan valor: evitan malentendidos y permiten que la oferta sea realista desde el principio.
No hace falta equipo profesional. Basta un móvil, el coche limpio y unos minutos de calma. Cuanto más completa sea la información visual, más fácil será que los profesionales se animen a pujar.

